
"Una (1) persona fue asesinada por una bala perdida mientras se dirigía a su casa…”, “once (11) victimas deja enfrentamientos entre bandas criminales…”, “el dólar esta en…”, “a la fecha van "ciento veinticinco (125) personas secuestradas” (BBC MUNDO-LATINOAMÉRICA), “el euro se cotiza en…”, “el café bajó...”, “fueron hallados quinientas (500) toneladas de coca que se dirigían...”… -¡KUKURUKÚ!- canta mi gallo anunciando el sol naciente y con él, mi pan de cada día.
Con esta clase de titulares me levanto cada mañana dispuesta a emprender mi jornada, algunas veces desayuno escuchando atenta las primicias de la radio, pero la verdad, es que he depuesto reflexiones sobre lo que escucho permanentemente de mi país.
Sus asquerosas noticias, me entran por uno y me salen por el otro oído… ¿por qué?... mmm... quizás sea porque estoy hastiada de percibir siempre lo mismo, ya que aún no me ha tocado y puesto que –gracias a Dios- aún no le pasa nada a las personas que amo, mi familia.
Vivo en el país que tiene la “lucha armada” más larga que se ha registrado en el subdesarrollado continente americano. Colombia, mi amada y deprimente patria. A nuestra constituida idiosincrasia, le atribuyo el pilar fundamental de todos nuestros condenados males, LA VIOLENCIA. Esta última, es la protagonista más exquisita de nuestra alzherimerada historia -aún no entiendo por qué no se ha ganado El Oscar de la Academia, si siempre acapara la atención de todos los medios nacionales e internacionales de comunicación con sus descaradas actuaciónes y declaraciones elocuentes en público-, porque no creo que el DANE tenga la cifra exacta de todas las personas que le han servido de extras, mejor dicho, que han pasado al efímero nivel de protagonismo en esta película; la guerra civil que el gobierno nacional aún no se atreve a establecer. (Leer, Art. 212 al 215 de la C. P. C.)
Cuando llegaron a mi país, -extranjeros- los suegros franco-alemanes de una de mis tías, nos preguntaron ¿por qué los canales extranjeros se empeñan en dañar su buen nombre?, si –según decían ellos- son individuos de unas costumbres admirables, amables, buena gente -en fin, comparados con otros países que ellos habían visitado, de acuerdo a su veredicto,- los colombianos son personas de buen corazón.
Obviamente no se equivocaron en lo último, sin embargo para desgracia nuestra, su conclusión no puede ser generalizada. Al siguiente año volvió mi tía con su delicioso esposo franco-alemán, pero esta vez acompañada de su cuñado y de la cara pálida esposa de éste. Fuimos a un puesto de comidas rápidas y grasosas de la ciudad, todo era perfecto, risas iban y venían, estaban “admirados” de nuestras reducidas calles, y cuando menos parecía creíble, en la quietud de aquella estrellada noche, al establecimiento llegaron dos tipos en una moto –de una me alarmé, porque aquí en Cali no se puede andar con parrillero hombre- se bajaron con la mirada ya fija en su objetivo, todo pasó tan rápido, pero ahora que lo recuerdo, fue en cámara lenta, uno de ellos sacó de su pantalón un revolver e instantáneamente dio cuatro balazos fulminantes a un pobre diablo que se hallaba justo continuo a nuestra mesa. El hecho fue horrible, la esposa del cuñado de mi tía calló al suelo y éste al verla en ese estado, también creyó que la habían matado, pero gracias a Dios no fue así, la tipa solo se había desmayado. Después del incidente, Claüs se impresionó al extremo, –y no es para más, yo también lo hice- prometiendo así, que en la vida volvería a pisar este país.
Colombia es muchos más que coca, marihuana y café, Colombia es… ¿pasión?...
Nunca he podido andar por las calles de mi ciudad sin el desgraciado temor de ser violada, robada y hasta asesinada por una maldita bala perdida, aquí el Art. 22. De la ley de leyes, la Constitución Política de Colombia, que me cobija todos los día, dice: -“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”, así mismo en el Art. 24. dice: -“Todo colombiano, con las limitaciones que establezca la ley, tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional, a entrar y salir de él, y a permanecer y residenciarse en Colombia”. Sí claro, ¡obvio que tengo todo el derecho, señora constitución!, pero lo que pasa es que su antagónica amiga no me deja hacer activo este derecho… es que si tan sólo usted pudiera hablar con ella, decirle que deje de ser así, que no vale la pena que se ponga en esas, que me tiene mamada de tus absurdas fechorías y que deseo que le ingresen culo arriba a ver si así le logran hacer digestión a su cerebro, si es que en verdad lo tienes, VIOLENCIA.
Creo que me estoy enloqueciendo… -y no es para menos- la situación se pone cada día peor, así que no se les haga raro que llegue a hacer parte del fenómeno que ha venido para quedarse, el llamado “Reflujo Poscolonial”, el cuál está caracterizado por una inmigración importante de las antiguas colonias hacia sus antiguas metrópolis: jamaiquinos y pakistaníes en Gran Bretaña, senegaleses y argelinos en Francia, latinoamericanos y marroquíes en España, albaneses en Italia. Aunque dicen las malas lenguas, que después de invadir nuestras culturas vendiéndonos las virtudes del mundo europeo y de la civilización occidental, los del viejo mundo –los ñoños europeos- se quejan ahora de que los “estamos invadiendo”…
En todo caso, hablando a la parte seria, a pesar de sus efímeritos problemas de droga, narcotráfico, violación de los derechos humanos, genocidios, atentados terroristas y demás… Colombia, aún y con todas estas maricaditas, sobrevive, sobrevivimos.
“Quien no conoce su pasado esta predispuesto a repetirlo”, “Conocer nuestra historia es afirmar nuestro futuro”, “Inteligente es aquel que aprende y saca provecho de sus propios errores y sabio es aquel que aprende de los errores del primero”; siendo de esta manera, ¿por qué esperamos a caer de bruces para tomar impulso y ver de frente a nuestro lucero?...
El presidente dice que la única manera de salir de este paradigma es boliarnos plomo, algunos afirman que lo mejor es intentar un diálogo concreto con los directores de ésta película, pero en cualquiera de los casos ¿esto ha servido de algo?. Llevamos más de MEDIO SIGLO en esta perra guerra… ¡YA NO MÁS, NO QUIERO ESTA CLASE DE PAÍS PARA MIS FUTURAS GENERACIONES!, ¿será que moriré viendo a mi país derramado en sangre?, ¿será que les llegaré a narrar a mis nietos cómo terminó todo o por el contario, seguirán heredando la herencia que han dejado para mí?... estoy desesperada, esa es la verdad, me atormenta el futuro de los míos.
Es cierta la frase que dice: “cada día que pasa es un ladrillo para la construcción de tu futuro”, yo lo hago, lo estoy haciendo, pero no puedo elegir por los demás, no puedo gobernar en el corazón de aquellas personas obstinadas en hacer nuestra existencia desgraciada.
Quiero un cambio y lo quiero ahora, sé que con mis meros actos no basta, por eso necesito de la ayuda de ustedes. Nuestros actos son el resultado de nuestras acciones y de una u otra forma nos alteran y afectamos así el entorno que habitamos. Tenemos que aceptar y comprender que tan sólo somos unos huéspedes más de este mundo, por ello, dejemos para los siguientes algo positivo de qué hablar. Atrevámonos a llamarle la atención a ese ser que osa en alterar nuestra paz, porque juntos, el pueblo unido, jamás será vencido.
P. D. Mi candidata favorita es la señorita VALLE, ésta se ha robado las miradas de todos, aunque los medios de comunicación se inclinen por ya sabemos quien.